
Mientras escribo está entrada 15 de Agosto, me dirijo a Osorno a un festival donde compartiré con muchos artitas, tales como María José Bravo, Leandro Martines, el gripo Ictus, entre otros, el festival será animado por Soledad Onetto.
Ayer, pude compartir con varios artistas locales, como Pablo Cimientes, el Grupo Jipe y un excelente cantautor de música católica, Fernando Leiva, quien lleva más de 10 años, recorriendo todo el país compartiendo su música y dedicando todo su tiempo a la misión.
Este último tiempo me he dado cuenta que, día a día Jesús, camino verdad y vida, va confirmando el llamado que me hace a la misión, demostrándome su amor y su bondad mediante sencillas manifestaciones. Quiero seguir proclamando su evangelio a través de la música donde el me quiera llevar, a todos esos corazones que tienen hambre y sed de libertad y de amor.
Cuando te hablo de libertad y amor, no hablo de la libertad, ni del amor que conocemos en el mundo, sino que te hablo de una libertad y un amor infinito, de una libertad y un amor personal, del cual tu y yo podemos ser parte todos los días.
Muchos me han preguntado acerca de, cómo una persona que esta en un claustro, puede vivir esa libertad y ese amor, y justamente una vez conversando con unas hermanitas Clarisas, las que pasan obviamente las 24 hrs. del día en claustro, me hicieron esa aclaración. Que ellas no vivían la libertad del mundo, si no que viven la libertad del Reino Dios. Que de alguna u otra forma se adelantan para vivir.
Esa es la libertad y el amor personal que tu y yo podemos recibir y lo mejor de todo es que es gratis, por que Jesús ya pago por todos nosotros, solo ahí que recibirla con en don de la Fe en tu corazón; Fe en Dios, que el Santo Padre Benedicto VI en su segunda Encíclica, Spe Salvi nos dice que, hace que nosotros tengamos una esperanza en nuestro corazón que nos “muestra” que la vida de este mundo es un pasar, por que nos espera una vida nueva, en donde solo nos bastará con contemplar la presencia de Dios y sentir un gozo permanente en nuestro ser que nos alimentará. Para alcanzar a esa eterna gloria en El, con El y para El, debemos primero, vestirnos del traje de fiesta para este banquete (Mt. 22, 1-14)
Dios te Bendiga
Atte.
Felipe